Evolución del empleo público

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Los años 2012 y 2013 han sido un auténtico bienio negro para el empleo público: se perdieron 339.600 puestos de trabajo, de los cuales un 65 % dependían de las comunidades autónomas.


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El informe general al Consejo destaca que, a pesar de que el personal de las administraciones recuperan un 25 % de la paga extra suprimida en 2012, en 2015 se aplican medidas adicionales de recorte de gastos en el empleo público y se mantiene la congelación salarial un año más, lo que agudiza la pérdida de poder adquisitivo acumulado desde el comienzo de la crisis, en torno al 14 % al terminar 2014.

Además se mantiene una tasa de reposición del 0 % de las bajas en el empleo público, aunque se eleva del 10 % al 50 % en aquellos cuerpos y áreas prioritarias, lo que evidentemente no servirá para evitar una nueva reducción del empleo público indefinido y el recurso a una mayor temporalidad en las contrataciones de las Administraciones Públicas.

La única política pública que gana peso en relación al PIB es la de defensa, mientras que el resto se mantienen o pierden peso

En 2015 las principales políticas de gasto público pierden peso en relación al PIB previsto (la protección social pierde tres décimas del PIB, sanidad pierde dos décimas del PIB, etc.), lo que significa profundizar la situación de un sector público débil y de reducida dimensión, que tendrá menor capacidad para compensar las desigualdades y actuar a través de sus políticas de gasto.

La única política pública que gana peso en relación al PIB es la de defensa, mientras que el resto se mantienen o pierden peso para lograr la reducción del tamaño del gasto público (del 43,6 al 42,6 % del PIB) buscada por el Gobierno.

El capítulo I de gastos de personal se incrementa el 1,4 % en 2015 por el efecto de la devolución de parte de la paga extra 2012 y del aumento de las cotizaciones. Pero la tendencia de fondo es de caída, tanto por la congelación salarial como por la reducción de las plantillas, ya que desde 2009 la tendencia de pérdida de efectivos es continua.

En términos generales, el empleo público en 2011 alcanzó el punto máximo de ocupados y desde entonces no ha dejado de caer con fuerza. Los dos últimos años, 2012 y 2013, han sido un auténtico bienio negro para el empleo público directo: se han perdido 339.600 puestos de trabajo, un 10,4 %.

El proceso de pérdida de empleo aún no ha terminado, se extiende al primer semestre de 2014, aunque con menor intensidad. En los años 2012 y 2013 se ha llevado por delante todos los puestos de trabajo generados en los tres años anteriores y más, porque hemos vuelto a la cifra de empleo público que teníamos en el año 2006.

Repercusión en las diferentes administraciones
Son las comunidades autónomas las que soportan la mayor reducción de empleos públicos, en especial en cifras absolutas: son 220.500 menos, así que la Administración autonómica asumió el 65 % del ajuste total.

La Administración local también ha soportado un ajuste duro, con 70.000 empleados menos, lo que equivale a una pérdida del 10,5 % en el valor medio del conjunto del sector público.

Se coloca por debajo de este valor medio la Administración central, que redujo sus plantillas en 45.400 personas, una caída del 8 % en sus efectivos. En términos relativos, la Administración de la Seguridad Social sufrió el mayor retroceso, porque perdió el 18,6 % de sus efectivos, pero dado su tamaño, la cifra total es de 7.500 personas menos.

Como conclusión de este apartado y como ya preveíamos, la ofensiva contra lo público y el modelo social europeo no solo no se atempera, sino que tenemos por delante graves riesgos que deberemos enfrentar, intentando neutralizar las políticas que pretenden convertir lo público en un espacio residual.

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