Micromachismos y otras hierbas

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Los denominados micromachismos son unas prácticas escandalosamente generalizadas que perpetúan de forma normalizada una conducta social. Es esa continuidad del uso de los micromachismos lo que comporta su verdadero peligro.

Pilar Villacorta
Secretaría de Mujer y Coordinación sectorial de AUGC
De entrada, la propia denominación micromachismos está edulcorada bajo el prefijo de “micro”, lo que sin duda de antemano parece minimizar la cuestión, como si se quisiera quitarle relativa importancia a algo que comporta una cotidianeidad social.

Sólo cuando sacamos los micromachismos del contexto diario y los analizamos individualmente es cuando tomamos conciencia de su existencia

La sociedad los acepta como algo que forma parte de nuestra cultura y eso son palabras mayores. Sólo cuando los sacamos del contexto diario y lo analizamos individualmente es cuando tomamos conciencia de su existencia y cómo se han instalado en nuestras vidas y no por casualidad, sino como parte de una idiosincrasia del patrimonio histórico del sistema del patriarcado que abarca al ámbito público y privado.

cartel_augcTambién se han denominado a los micromachismos “pequeñas tiranías”, volviendo a darle esa dimensión de pequeñas cosas cotidianas. Así volvemos a minimizar el problema cuando precisamente en minimizarlo reside el inconveniente.

Estamos ante un problema de comportamiento social y como tal se debería atajar, y más si tenemos en cuenta que estos son el origen de la violencia de género.

Además, aquí nos encontramos con otra clave de estos comportamientos consentidos y perpetuados por la sociedad y sobre los que hay carencia de formación e información, ya que se trabaja poco sobre género e igualdad cuando esta formación debería formar parte de los programas de las aulas desde temprana edad.

Además de la formación general, un modo de acabar con ello consiste en actuar individualmente y aportar tu grano de arena para la erradicación de estas conductas micromachistas. Es entonces cuando te critican sin más: “exagerada”, “radical”, “feminista”, “borde”, “sin gracia”, “sosa”…

Comienzas una lucha personal no carente de riesgos que desemboca en una “cuestión de Estado”. El ejemplo más claro pudieran ser los denominados piropos, que parece que debemos aceptar como un apéndice de nuestra geografía y el ADN de una nación. No tardarán en protegerlos para considerarlos en peligro de extinción. ¡Yo digo no al machismo!

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