Yo denuncio y, después, ¿quién me protege?

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Desde el Área de Igualdad y Conciliación del Sindicato Unificado de Policía (SUP) queremos hacer una breve exposición del método de trabajo del Cuerpo Nacional de Policía en lo que respecta a la violencia de género.

María Lina González Diez
Responsable del Área de Igualdad y Conciliación del SUP
En la actualidad, dentro del organigrama de la Dirección General de la Policía existe la Unidad Familia Mujer (UFAM), como una unidad incardinada en la Comisaría General de Policía Judicial, que tiene su reflejo a nivel periférico dentro de las Brigadas Provinciales de Policía Judicial.

sup2014La misión de estas unidades se diversifica en funciones de recogida de denuncias y desarrollo operativo derivado de esa primera actuación (declaraciones, detención del autor, valoración de riesgo de la víctima, solicitud de orden de protección, entre otras). Posteriormente, del seguimiento y protección de la víctima.

Desde el SUP consideramos que existen puntos vulnerables en este sistema de trabajo, como:

  • No existe un servicio permanente especializado, supliendo esa labor las Oficinas de Denuncias que atienden a las víctimas fuera del horario de las UFAM.
  • La valoración de riesgo, dada la gran trascendencia que tiene, debería ser realizada por un equipo multidisciplinar, puesto que hay aspectos que no se detectan, ya que la batería de preguntas con los ítems que se utilizan no refleja verazmente la gravedad o no de la situación. Creemos que no deberían ser los policías los actores principales de su confección.
  • La falta de recursos, humanos y técnicos, para adjuntar a la denuncia avalando lo que en ella se recoge (reportaje fotográfico del lugar donde se produce el episodio de violencia y la inspección técnico policial por policía científica), de esencial valor en la sede judicial.
  • Además, sería conveniente acompañar el atestado de los informes vecinales que en muchos casos no se adjuntan a las primeras diligencias, la falta de informes forenses en los casos de violencia psíquica, etc.

Centrándonos en el ámbito de la protección, podemos hablar de que existen funcionarias y funcionarios a los que, sin medios (vehículos, teléfonos, dependencias adecuadas para entrevistar y hacer seguimiento de las víctimas, etc. ), se les asignan muchos más casos de los que se consideran óptimos para poder cumplir con su labor de manera eficaz.

Desde el SUP proponemos la posibilidad de externalizar las UFAM, creando lugares donde físicamente se agrupen el resto de operadores; espacios integrales y multidisciplinares. También apostamos por una medida preventiva y que hasta ahora no se ha contemplado, como es que estas unidades realicen un seguimiento reglado al agresor.

Hasta que no se tome conciencia de que se trata de un asunto que debe ser abordado desde un equipo multidisciplinar, el fracaso está asegurado

Desde este sindicato hemos abordado otros aspectos en la lucha contra la violencia de género, con el fin de que se respeten los derechos de las víctimas, como son los traslados a otras ciudades, la protección de sus datos, etc.

Otro aspecto a valorar es el tratamiento que los medios de información hacen de la víctima y el agresor.

Podremos elaborar un buen proyecto, estructurar los objetivos, diseñar los cometidos, contar con profesionales adecuadamente formados, pero si nos faltan medios humanos y materiales nuestro trabajo no llegará a tener buenos resultados. Ahora mismo el éxito de las UFAM pasa por una modificación y adecuación del catálogo de puestos de trabajo.

La lucha contra la violencia de género supone la implicación de múltiples estamentos interrelacionados y con un protagonismo significativo dentro de este fenómeno. Hasta que no se tome conciencia de que se trata de un asunto que debe ser abordado desde un equipo multidisciplinar, el fracaso está asegurado. Un fracaso que se materializará en el incremento de muertes, o en el aumento del sufrimiento de todas aquellas mujeres y menores que carezcan del soporte y asesoramiento necesario para salir de ese profundo abismo.

A nosotras y nosotros, la violencia de género sí nos importa.

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