Jiménez: “El lema de nuestro 2º Congreso sigue más vigente que nunca, ‘Luchamos en el presente para construir futuro’”

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Extracto de la primera intervención de Javier Jiménez como secretario general, en el Consejo federal extraordinario celebrado el 28 de noviembre de 2014 en Girona.


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Primera intervención de Javier Jiménez como secretario general de FSC-CCOO. Girona, 28 de noviembre de 2014. Archivo FSC-CCOO
Primera intervención de Javier Jiménez como secretario general de FSC-CCOO. Girona, 28 de noviembre de 2014. Archivo FSC-CCOO

Quiero agradecer, cómo no, el depósito de confianza que significa el hecho de haber sido elegido secretario general. Y hablo de depósito de confianza porque soy consciente de que significa un préstamo que hay que saber cuidar y gestionar o, en caso contrario, restituir a quienes lo habéis realizado.

Soy consciente también de que esa confianza mostrada es el resultado del trabajo colectivo que ha realizado el conjunto de la dirección federal en unas circunstancias difíciles y en un contexto político y social muy complejo. Una dirección federal nacida de la propuesta construida por su secretario general, Enrique Fossoul, y que contó con un amplísimo respaldo.

La FSC-CCOO debe ser más confederal, manteniendo señas de identidad propias. Debemos fortalecer la estructura porque no vale lo de siempre, los viejos tiempos no van a volver. Hay que dar un impulso a la FSC para que sea un instrumento más eficaz

Por ello, la totalidad de la dirección federal es necesaria para seguir pilotando este proyecto colectivo. Esa es nuestra responsabilidad. También la de seguir construyendo la opinión y las decisiones con el conjunto de la organización. Responsabilidad que desde hoy voy a ejercer al frente de la dirección federal para llevar a cabo los acuerdos y decisiones de nuestro congreso y los que establezcan los órganos de dirección, hasta que este mandato finalice.

En ese momento, como siempre en CCOO, será el conjunto de la organización mediante la celebración del próximo congreso quien establezca qué objetivos, qué políticas y con qué personas se debe llevar a cabo.

Los congresos son un hecho de lo más importante de nuestra cultura organizativa. Son el espacio donde, tras un prolongado periodo de debate y confrontación de ideas y mediante las decisiones que adoptamos, construimos los ejes esenciales de nuestros objetivos y de nuestra práctica sindical. Pero es evidente que no nos encontramos en ese escenario. Una circunstancia indeseada y sobrevenida nos ha llevado a tener que adoptar decisiones de calado que afectan al conjunto de la organización. Hoy es solo un espacio para el ejercicio de las funciones que tenemos encomendadas como personas integrantes del Consejo federal, máximo órgano de dirección entre congresos.

La Federación de Servicios a la Ciudadanía, primera organización de nuestra confederación, ha sido fruto de la libre elección de las personas que decidimos emprender un proyecto ilusionante para posicionar mejor y con mayores garantías a CCOO en nuestro espacio de intervención sindical, incorporando una nueva visión del mismo.

Un proyecto que no estuvo exento de dificultades iniciales, como bien conocéis, pero que la firme voluntad y el compromiso de cientos de personas ha permitido llevarlo a cabo con éxito y que me vais a permitir personalizar, recordando en este momento, a Mercè Serra.

Nuestra federación está firmemente comprometida con los cambios que se están operando en el conjunto de las CCOO y con las decisiones que hay que abordar en lo inmediato

Tenemos una sólida identidad colectiva en la que nos reconocemos, fruto del proceso de integración del patrimonio acumulado y construido a partir de diferentes experiencias sindicales.

En mi caso, de las experiencias de la Federación de Transportes y Comunicaciones; FETCOMAR después, tras la fusión con la Federación del Mar y la posterior integración del Sindicato Libre de la Marina Mercante; Comunicación y Transporte tras la fusión con la Federación de Papel, Artes Gráficas, Medios de Comunicación y Espectáculos (FESPACE), que a su vez había integrado previamente a la Federación de Espectáculos; y finalmente, Servicios a la Ciudadanía, tras la fusión con la Federación de Servicios y Administraciones Públicas.

Este periplo ha exigido de las personas que lo hemos transitado grandes dosis de flexibilidad, respeto hacia culturas sindicales diferentes, la búsqueda de acuerdos y compromisos de amplio consenso y la voluntad de construir proyectos en los que nadie se sintiera huérfano de su pasado. A la vez que era y es exigible, el máximo respeto a la organicidad y los mecanismos de construcción y toma de decisiones acordados democráticamente por el conjunto federal y sus órganos de dirección.

Esa, y no otra, es mi cultura sindical.

Sabemos que estamos en un momento crítico para el Estado de bienestar y el modelo social europeo. También sabemos que sin servicios públicos de calidad, no se sale de la crisis ni se puede hablar de verdadera democracia

En estas fechas se están celebrando varios actos para conmemorar el 50 aniversario de la constitución de CCOO en diferentes ámbitos. Tengo la misma edad que la fecha que se recuerda mediante estos actos y por eso soy plenamente consciente de la herencia que hemos recibido y de los esfuerzos y sacrificios que ha conllevado, legado que en la actualidad debemos gestionar y conservar para traspasarlo en las mejores condiciones, en un futuro.

Nuestra federación está firmemente comprometida con los cambios que se están operando en el conjunto de las CCOO y con las decisiones que hay que abordar en lo inmediato.

Como señaló Enrique en el discurso de clausura de nuestro 2º Congreso tras ser reelegido secretario general, palabras que yo hago también mías, “la FSC-CCOO debe ser más confederal, manteniendo señas de identidad propias. Debemos fortalecer la estructura porque no vale lo de siempre, los viejos tiempos no van a volver. Hay que dar un impulso a la FSC para que sea un instrumento más eficaz”.

Tenemos una base sólida gracias al esfuerzo y la responsabilidad que hemos demostrado. Pero no hemos estado parados en este tiempo. Hemos abordado algunos cambios en la gestión de nuestros recursos y deberemos seguir profundizando en los mismos. La última Comisión Ejecutiva federal aprobó la realización de una auditoría de gestión y procedimientos que ya se ha puesto en marcha, en línea con lo aprobado por el Consejo federal.

Estamos firmemente comprometidos con el impulso que la confederación tiene que desarrollar a partir de los acuerdos que se establezcan en el próximo Consejo confederal y a los que queremos contribuir, desde nuestra experiencia, con nuestras reflexiones y propuestas.

El trabajo por legitimarnos en los centros de trabajo y por seguir haciendo de CCOO la primera fuerza sindical es más esencial que nunca. Y la contribución de nuestra federación es decisiva

Sabemos que estamos en un momento crítico para el Estado de bienestar y el modelo social europeo. También sabemos que sin servicios públicos de calidad no se sale de la crisis ni se puede hablar de verdadera democracia, como se puso de manifiesto en el gran acto que celebramos el pasado día 19 de noviembre, convocado por el Área Pública.

La crisis sigue golpeando con fuerza al empleo y las condiciones de trabajo de muchos de nuestros sectores. Otros siguen amenazados por procesos de privatización. El derecho a la negociación colectiva en el ámbito público es vulnerado sistemáticamente. En el horizonte, tenemos nuevas amenazas como el TTIP, que puede exigir de nuestra organización el mismo esfuerzo que en su día significó el debate sobre la Directiva de Servicios.

Como ya hemos aprobado, debemos trabajar para reforzar nuestra respuesta sindical y la movilización. Nuestra federación se encuentra movilizada como muestran, aparte del acto del día 19, las acciones desarrolladas en Instituciones Penitenciarias, la Fábrica de la Moneda, Telefónica y las empresas del grupo o la celebrada en defensa de un correo público y de calidad, entre otras. La más próxima, la que se celebrará mañana en defensa de los servicios públicos, el empleo de calidad y la recuperación salarial.

Estamos en pleno proceso de concentración de elecciones sindicales. Puede parecer retórico, pero el trabajo por legitimarnos en los centros de trabajo y por seguir haciendo de CCOO la primera fuerza sindical es más esencial que nunca. Y la contribución de nuestra federación es decisiva, al igual que todo el trabajo relacionado con mantener e incrementar nuestra afiliación.

Creo sinceramente en la necesidad de impulsar el trabajo que permita resolver los pocos focos de conflicto que aún persisten en la federación. Ese es mi compromiso, sin exclusiones, salvo aquellos que quieran excluirse del proceso por voluntad propia. En esta línea de trabajo, la dirección federal está en la mejor de las disposiciones para concretar cuanto antes el camino que debamos recorrer.

Sindicalmente, Enrique Fossoul representa la historia de CCOO. Pero no la historia que se encuentra en las hemerotecas o en los libros, sino la historia viva, actual. La historia de cómo CCOO se ha sabido construir, extender, consolidar, adaptarse y proyectarse hacia el futuro. Gracias a personas como él existen las Comisiones Obreras

No quiero terminar sin hacer referencia a las personas que a lo largo de estos años han sido mis secretarios generales y, por tanto, un referente para mí. Son tres desde que accedí a la dirección de la federación estatal hace ya 22 años.

En primer lugar, Julián Jiménez, y que desgraciadamente hoy ya no está con nosotros, que fue la persona que aun a pesar de mi juventud, me propuso incorporarme a su equipo de trabajo en 1992 y me dio la oportunidad de compartir la aventura de construir un nuevo modelo de federación, me dejó equivocarme y aprender de mis errores sin reproches, me fue abriendo las puertas y me apoyó en el acceso a mayores responsabilidades, y respetó, aunque no compartiera, las discrepancias que a partir de un momento determinado mantuvimos.

De diciembre de 2008 hasta febrero de 2013, Ignacio Fernández Toxo, que ha conducido a la confederación desde el noveno Congreso confederal, que podía haber sido una nueva quiebra de fondo para nuestra organización, hasta la celebración del décimo Congreso con candidaturas unitarias a todos los órganos de dirección y control, cosa que no sucedía en CCOO desde el quinto Congreso. Ignacio me dio la oportunidad de participar en primera línea de ese proceso y también la oportunidad de asumir responsabilidades en la dirección confederal, lo que me ha permitido conocer la diversidad de las organizaciones de CCOO, a la vez que he podido apreciar y aprender de su temple y capacidad para adoptar decisiones nada fáciles en momentos muy complicados.

Finalmente, Enrique Fossoul, mi secretario general en dos periodos, desde 2004 hasta 2008 y desde febrero de 2013 hasta la actualidad. Con Enrique he compartido ilusiones, decepciones, proyectos (algunos no exentos de riesgo), incertidumbres, aciertos y errores desde 1992. Y discusiones. Muchas discusiones sobre política sindical.

Es evidente que no puedo ser objetivo sobre su persona. Es de sobra conocido que somos más que amigos. Lo que, por otra parte, no le ha impedido nunca criticarme por lo que considerara que no era adecuado de cómo realizaba el trabajo que me correspondiera, ni yo le he perdido nunca el respeto que como secretario general merece.

Sindicalmente, representa la historia de CCOO. Pero no la historia que se encuentra en las hemerotecas o en los libros, sino la historia viva, actual. La historia de cómo CCOO se ha sabido construir, extender, consolidar, adaptarse y proyectarse hacia el futuro. Gracias a personas como él existen las Comisiones Obreras.

Sabéis también como yo, que Enrique no deja la lucha sindical. No se marcha. Reorienta su esfuerzo y su compromiso para centrarse en su batalla contra el cáncer, al que mira de frente para derrotarlo por segunda vez.

Por eso, Enrique, seguimos contando contigo desde hoy mismo.

El lema de nuestro segundo congreso sigue más vigente que nunca: “Luchamos en el presente para construir futuro”. Estamos convocados todas y todos a darle continuidad para hacerlo posible. Es nuestra responsabilidad y debe ser nuestro empeño.

Ánimo y adelante. ¡Viva Comisiones Obreras!

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